- La crianza de terneros comienza con el proceso de reproducción.
Los cuidados del ternero parten desde este momento. Las recomendaciones que hay que tomar son principalmente:
Suministrar calostro (líquido segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y los primeros días después del parto, compuesto por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos en un líquido seroso y amarillo) al ternero lo más tempranamente posible.
- Realizar una correcta desinfección de ombligo, con yodo, y por dentro y fuera del cordón. Este procedimiento mata los microorganismos existentes y disminuye las complicaciones que pueden tener después.
- Pesar el ternero anotando su peso en un libro de anotaciones con su ficha de nacimiento, también registrando la información sobre los padres, el parto, el calostro, etc.
El terreno de pirque en el que se efectúa todo lo referente a la lechería estaba distribuido de forma tal que las vacas estaban separadas por edades, si estaban preñadas o no; alejadas de los terneros y sus cuidados, ya que el ternero idealmente debe estar en un corral individual.
La importancia del calostro radica principalmente en entregar los nutrientes que requiere el ternero (energía, proteínas, vitaminas y minerales), sobre todo por que proporciona inmunoglobulinas, defensas que evitan infecciones o enfermedades.
- Alimentación Líquida
Lo recomendable es prolongar la alimentación líquida sobre los tres meses, de manera que el rumen haya alcanzado un desarrollo tal, que le permita la utilización de los alimentos no lácteos en forma adecuada sin que se altere el crecimiento.
- Alimentación Sólida
El concentrado de iniciación se debe empezar a la semana de edad. Ésta práctica facilita el acostumbramiento del ternero al alimento no lácteo, estimula el funcionamiento del rumen y favorece el desarrollo de su cubierta interna que es importante para la absorción de los nutrientes. El consumo recomendado fluctúa entre 1,0 y 1,5 Kg/ día entre proteínas y energía digestible, hasta los 3 meses de edad, dependiendo de la calidad y disponibilidad de forraje.
Después de los tres y hasta los seis meses de edad, se utiliza concentrado de crecimiento, el cual se debe limitar a un máximo de 2 kilos / ternero/ día.
A partir de los 6 meses, la alimentación puede ser 100% forrajes, dependiendo de la calidad de éstos y de las tasas de crecimiento que se desee alcanzar.
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