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Crianza de terneros

Un manejo correcto es fundamental para asegurar una eficiente crianza de terneros de lechería y una mayor efectividad en la operación como un todo.

  • La crianza de terneros comienza con el proceso de reproducción.

Cuando aparecen las primeras señales de la parición, la vaca debe ser colocada en un área limpia, e idealmente seca. Después de que aparece la bolsa de agua, la parición ocurre normalmente dentro de las 6 horas. Después de que aparece la pezuña del ternero, el parto durará aproximadamente una hora. En esta etapa se recomienda observar con frecuencia, pero no intervenir a menos que sea estrictamente necesario, o si han pasado más de 2 horas desde inicio del trabajo de parto.

Los cuidados del ternero parten desde este momento. Las recomendaciones que hay que tomar son principalmente:

  • Suministrar calostro (líquido segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y los primeros días después del parto, compuesto por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos en un líquido seroso y amarillo) al ternero lo más tempranamente posible.
  • Realizar una correcta desinfección de ombligo, con yodo, y por dentro y fuera del cordón. Este procedimiento mata los microorganismos existentes y disminuye las complicaciones que pueden tener después.
  • Pesar el ternero anotando su peso en un libro de anotaciones con su ficha de nacimiento, también registrando la información sobre los padres, el parto, el calostro, etc.

El terreno de pirque en el que se efectúa todo lo referente a la lechería estaba distribuido de forma tal que las vacas estaban separadas por edades, si estaban preñadas o no; alejadas de los terneros y sus cuidados, ya que el ternero idealmente debe estar en un corral individual.

La importancia del calostro radica principalmente en entregar los nutrientes que requiere el ternero (energía, proteínas, vitaminas y minerales), sobre todo por que proporciona inmunoglobulinas, defensas que evitan infecciones o enfermedades.

  • Alimentación Líquida

La alimentación liquida que recibe un ternero empieza con el calostro, el que se suministra al menos durante los primeros tres días de vida, tres a cuatro litros diarios, puro o diluido en agua caliente. Luego viene la leche que es la alimentación tradicional, que desde el punto de vista nutricional puede ser parcialmente reemplazada en la alimentación, por sustitutos lácteos o leche acidificada.
Lo recomendable es prolongar la alimentación líquida sobre los tres meses, de manera que el rumen haya alcanzado un desarrollo tal, que le permita la utilización de los alimentos no lácteos en forma adecuada sin que se altere el crecimiento.
  • Alimentación Sólida

Este tipo de alimentación cumple un rol muy especial en la evolución de monogástricos a rumiante. Existen dos tipos de concentrado para terneros: iniciación y crecimiento.

El concentrado de iniciación se debe empezar a la semana de edad. Ésta práctica facilita el acostumbramiento del ternero al alimento no lácteo, estimula el funcionamiento del rumen y favorece el desarrollo de su cubierta interna que es importante para la absorción de los nutrientes. El consumo recomendado fluctúa entre 1,0 y 1,5 Kg/ día entre proteínas y energía digestible, hasta los 3 meses de edad, dependiendo de la calidad y disponibilidad de forraje.

Después de los tres y hasta los seis meses de edad, se utiliza concentrado de crecimiento, el cual se debe limitar a un máximo de 2 kilos / ternero/ día.

A partir de los 6 meses, la alimentación puede ser 100% forrajes, dependiendo de la calidad de éstos y de las tasas de crecimiento que se desee alcanzar.

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